Mimunt Hamido Yahia |  Mayo 2020 | 

Menos mal que no soy creyente y por tanto no guardo el Ramadán, si no, no podría escribir esta columna.

No podría porque como todo musulmán debería saber, el mes de Ramadán es un mes para reflexionar, rezar y tratar de encontrarse a uno mismo con Dios. Un mes de ayuno y espiritualidad. No se debe insultar ni mostrar ira. Hay que confraternizar con las personas y disfrutar de la familia en armonía.

Es una de las cosas que los jóvenes musulmanes en su mayoría no han aprendido. Si, esos mismos que se ofenden cuando criticamos el islam o su ideología, el islamismo. Los mismos que nos gritan airados ¡puta! ¡renegada!

No lo saben, en su ignorancia creen que cuando se pone el sol, aparte de poder beber y comer ya pueden meterse en las redes sociales y empezar a insultar como energúmenos, sobre todo a esas moras que no guardamos el Ramadán y lo decimos libremente. Y..: reíros, si, podéis reíros, nos dicen ¡moras! escupiéndolo como un insulto.

“Cuando acabe el magrib ( cuarta oración del día y hora de romper el ayuno) te contestaré”. Esto contestaba uno de ellos a un tuit de mi amiga Nao, conocida en las redes sociales por su valentía en no ocultar su ateísmo y su rechazo a lo que de misógino y opresor tienen las religiones.

Cuando terminó de cenar volvió para cumplir su amenaza e insultar con toda la potencia que las proteínas engullidas en la cena le habían prestado.

No soy creyente, pero me alarma constatar que los que dicen serlo tienen muy poca idea de los preceptos religiosos que creen cumplir. Este desconocimiento de su propia religión, esa que defienden con uñas y dientes, es un buen caldo de cultivo para formar futuros extremistas.

La desinformación en la que viven es propiciada por imames y ulemas que los quieren así, extremistas: esos jóvenes les hacen el trabajo sucio; van a estar presentes en las redes sociales asustando o amenazando a cualquier oveja descarriada: son los perros del islam radical. Las ideologías extremistas siempre se han servido de facciones violentas para amedrentar al disidente o incluso al moderado.

¿Qué hace el Estado al que pertenecen y se supone que tiene la obligación de protegerlos? Nada, mirar para otro lado, justificar lo injustificable y reunirse con representantes religiosos, los mismos que alientan este extremismo en esos chicos o chicas.

Estos jóvenes no viven en Pakistán, Afganistán, ni siquiera en el Magreb, viven en España, son nuestros vecinos, los compañeros de clase de nuestros hijos. Son amables y educados. Si te los encuentras en el rellano te saludarán siempre con deferencia. Pero cuando se ponen delante de un teléfono o de un ordenador, escupen toda su rabia. Esa frustración que los consume por dentro. Y si encuentran a alguna disidente como Nao o como yo misma no dudan en acosar o insultar porque no pueden consentir que alguien que se educó en una familia musulmana y que fue musulmana, disienta.

No pueden consentirlo porque nosotras conocemos y sabemos por haberlo vivido y con nosotras no les queda otro argumento que el insulto, la vejación y el acoso. Tienen que impedir a toda costa que hablemos porque a nosotras no nos pueden decir “Tu no tienes ni idea”, aunque más de uno lo intenta.

Estamos en el mes de Ramadán. Las instituciones, asociaciones o comunidades musulmanas nos explican en redes sociales y prensa que este es un mes sagrado, un mes para reflexionar, rezar y tratar de encontrarse a uno mismo con Dios. Un mes de ayuno y espiritualidad. Qué bonito, ¿verdad? Qué idea tan magnífica: un mes fuera de la rutina y la vorágine de la vida diaria, un mes para pensar en nosotros, en los demás, ayudando a nuestro cuerpo a curar los estragos de 11 meses de vida estresante y agitada, liberar nuestra mente de pensamientos bélicos, del desorden, un mes pensando en todos aquellos que carecen de lo indispensable para sobrevivir, un mes en el que no se puede criticar, insultar ni demostrar la ira.

Bajemos de la nube y dejemos de oír esa música celestial que nos transporta a paraísos individuales. En este mundo nuestro, el mundo real, el Ramadán no es tal cosa, está muy lejos de serlo.

Dicen que Dios le indicó a Mahoma que mantuviese la costumbre del ayuno que ya tenían sus ancestros. Fijó que durante el noveno mes, Ramadán, los creyentes se abstendrían de comer, beber o follar desde la salida de el sol hasta el ocaso.

Una letanía se repite entre los musulmanes, “Dios es perfecto, los musulmanes no”. No lo veo yo tan perfecto. Imagínense ustedes a qué cabecita loca se le podía ocurrir que una persona en aquellos desiertos árabes donde el agua no abunda y el sol castiga, podría estar pensando en otra cosa que no fuese beber agua después de aguantar al sol una media de 16 horas. No, cuando una persona tiene sed, no puede dejar de pensar en el agua, en toda el agua que podrá beberse cuando se ponga el sol.

Lo digo por experiencia: durante muchos años guardé el Ramadán, y no recuerdo tener tiempo de hacer una introspección ni ligera ni profunda, porque tanto mis hermanos, mis primos, y vecinos lo único que hacíamos durante el día era dormir, si podíamos, y atormentar a nuestras madres pidiéndole por favor que nos hiciera este plato o aquel otro para el iftar, la primera comida del día después de la puesta del sol.

No había tiempo de pensar en los demás, al menos no más que el resto del año, porque entre el trabajo o los estudios, la lengua de trapo y el estómago aullando por unas migajas y esperar con ansia la caída de la tarde, se nos pasaba el día.

Todo esto se agrava cuando además de hacer Ramadán, lo haces por obligación, sea social o familiar.

Yo tenía 8 años cuando me vino la primera regla; a partir de ese día ya se me consideraba una mujer, por lo tanto, entre otras obligaciones propias de mi sexo, tenía que cumplir con la religión guardando el Ramadán. Recuerdo desmayos en el cole y los bocadillos del recreo de mis compañeros. La sed y la larga espera hasta el iftar.
A esa edad, solo podía pensar en el agua, porque al cabo de unos días el apetito se va, Y aunque te pasas el día relamiéndote pensando en esa dulce chebaikia o en el pollo con ciruelas que está preparando tu madre, cuando llega la hora de comer, solo te entran cuatro cucharadas de sopa y algún dulce, y agua, ¡mucha agua!

Yo me sacrificaba, pero como siempre fui muy reflexiva, ya pensaba entonces que eso del Ramadán no estaba bien pensado, que así no debía ser. No era ni mejor ni peor persona cuando ese mes acababa, y tampoco apreciaba ningún cambio en las personas que me rodeaban, si acaso, más alegría porque ya no sentíamos la modorra de esas largas tardes de verano sin nada fresco que echarse a la boca. Así cuando crecí hubo un momento en que ya no lo hacía por fe, sino por inercia, porque era lo que tocaba, y luego por obligación.

No comía a escondidas porque en general no había ocasión, y mi madre seguro que se habría dado cuenta, no se le escapaba una. Un día de ayuno perdido significaba que durante el año tendría que recuperar ese día además de los 8 días preceptivos de la regla (durante el periodo estamos impuras, no podemos guardar el Ramadán). No me compensaba.

Era una broma constante lo de “llamar” a la regla cuando estabas en Ramadán, y qué mala suerte si te había venido antes de que el mes empezara: te esperaban 29 o 30 días de ayuno constante. Los niños tenían más suerte, no mucha más, también hay que decirlo: la edad para ellos de iniciarse en el ayuno suele rondar los 14 o 15 años.

No, ni los adultos ni los niños tienen tiempo para la espiritualidad. No hay un alto el fuego en las guerras, ni siquiera cuando ambos bandos son musulmanes. Se siguen produciendo atentados en nombre de Dios, incluso en tierra sagrada. En las ciudades hay más índice de trifulcas y delitos, la gente está más nerviosa, llevan sin fumar y beber todo el día, eso hace que cualquier tontería encienda una chispa violenta en cualquier persona normalmente apacible.

No se come frugalmente, como se debería, se come hasta hartarse, sin medida. Las familias hacen un despliegue económico que a veces grava el presupuesto familiar durante meses. Los insultos , improperios y la violencia crecen, los ánimos no están en lo que nos dicen que debe estar, en complacernos con la familia, con nosotros mismos y con Dios.

Se reza, claro que se reza. También se disfrutan en familia las noches y las cenas de todos juntos alrededor de la mesa, y se preparan iftar solidarios, se da de comer a los pobres, pero los pobres tienen que comer todo el año.

Es aquí cuando muchas instituciones se hacen un buen lavado de cara. Invitan a las autoridades a un iftar multitudinario, donde pueden mostrarles hasta donde llega la caridad musulmana. Las autoridades acuden presurosas, no se puede desperdiciar ningún voto. Este año se quedan sin cena.

Hasta hay quien se emociona con el adan (llamada a la oración), como le pasó a una regidora de Lleida, mujer feminista y a cargo del área de igualdad. En su emoción debió de olvidar a todas las niñas que en ese preciso momento veían como en nombre de una religión se vulneraba uno de sus derechos principales, el derecho a beber agua y a comer. No importan, total, son musulmanas.

Si esa regidora se enterase de que en tal casa hay una niña de ocho apellidos catalanes o españoles, obligada a no beber agua durante 16 horas seguidas creo que su reacción sería otra muy distinta.

Ya de pequeña pensaba que esto no estaba muy bien pensado, que Dios no podía ser tan tonto o tan malvado. Claro que también pensaba que cuando fuese mayor nadie estaría obligado a creer en un Dios, y que todos seríamos libres para guardar el Ramadán o no.

Pasan los años y la obligación en muchos países se ha hecho ley: 6 meses de cárcel en Marruecos a quien se sorprenda comiendo en Ramadán en público. Y aún se llega más lejos en este fanatismo por guardar las normas y los dogmas: vecinos denuncian a otros vecinos si sospechan que han comido.

No, no hay tiempo para la espiritualidad, a lo mejor porque atávicamente sabemos que el Ramadán se instauró por una razón totalmente práctica. La falta de agua.

28 comentarios sobre “La ira del Ramadán

    1. ¿Que no tienes que ser buena persona? Te estas portando como un gilipollas acosador.
      Por lo menos piensa un argumento antes de escribir la primera imbecilidad que se te pase por el cerebro.

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    2. Esto es un blog de una persona que expone su opinión, con lo cual es un lugar lógico y legítimo para dar opiniones. Yo lo leo, otra gente lo lee, vienen a leer. No se aplica el “Que si quiere bolsa” entonces, puedes seguir con ella en la cabeza pero ten cuidado no te ahogues.

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  1. No nos taparán es el blog de una red de mujeres del entorno musulmán. Nos oponemos a la expansión del fundamentalismo islámico y su símbolo más destacado, el velo. Rechazamos el control de la religión sobre nuestras vidas. Denunciamos que las políticas de Europa promueven el fundamentalismo en detrimento de los musulmanes.

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  2. Hay algo que me escama de lo de no comer ni beber en el Ramadan, entiendo que las prohibiciones religiosas solían tener de fondo una utilidad práctica: las religiones semíticas prohíben el cerdo porque su carne es muy fácil de contaminarse y generar enfermedades, en Asia, la vacas son más provechosas por su leche que por su carne, y hay estudios que señalan los beneficios de ayunar uno o dos días al mes, pero bebiendo agua… bastante alejado de lo que es el ayuno que estas describiendo. Entonces, ¿sabes si tiene un origen defendible?
    En la cuaresma cristiana, que nadie practica en realidad, se podía comer pescado y beber (y en realidad era beneficioso para los ricos y nobles que estaban impedidos por la gota).

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    1. He oído esa justificación del origen de los tabúes alimenticios toda mi vida. Si lo piensas bien, no tiene mucho sentido.
      Creo que como tantos aspectos más de las religiones, son prácticas identitarias y tribales, que sirven para remarcar las diferencias y para mantener el control sobre la mente de las personas obligándolas a realizar prácticas estúpidamente ilógicas que se rodean de argumentos igualmente ilógicos. Están al mismo nivel que que las purificaciones o los retiros espirituales.
      Es mucho más fácil hacer sentir culpable a una persona si la convences de que el bien es cualquier cosa retorcida que te inventes y que sea casi imposible de observar al 100%.
      Nunca se tiene suficiente fe. Nunca se es suficientemente puro. Es imposible con esas normas. Así es fácil justificar lo malo que ocurre incluso a la gente más bondadosa.

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    2. No creo que sea muy acertado buscarles a las normas religiosas un motivo racional (sanitario, económico): una religión es esencialmente irracional; si no, no sería religión sino ciencia. (La fábula de la ventaja sanitaria de no comer cerdo es eso, una fábula: de ser cierta, los europeos se habrían extinguido por las enfermedades y hoy hablaríamos todos árabe). En todo caso, respecto al origen del ramadán hay una teoría explicada en MSur: el mes es preislámico, y si tenemos en cuenta que el año lunar antes de la llegada de islam se ajustaba a las estaciones del año solar, lo de ayunar en ramadán (septiembre) pudo tener un sentido.
      https://msur.es/religiones/islam/ramadan/

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    3. La práctica del ayuno es preislámica. Solo puedo suponer que era una práctica común debido a la escasez de agua, si bebes aguas a altas temperaturas sudas y pierdes liquido, por lo tanto bebes más agua, si la bebes de noche el consumo es menor, puede ser que fuese por eso, pero tampoco te lo puede asegurar.

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      1. Ante todo gracias por el artículo, Mimunt. Ha sido una lectura muy interesante 🙂

        Respecto a la prohibición de comer cerdo para musulmanes y judíos o el trato de animales sagrados que ostentan las vacas para los hindúes, tengo que discrepar con los que afirmáis que no hay un motivo racional para ello y todo ello tiene que ver con la religión. Si bien es cierto que en origen son las religiones quienes imponen esas prohibiciones en las sociedades que observan un culto determinado, el fondo real no es de naturaleza mágica ni arbitraria.

        Pongamos por ejemplo el caso de las vacas sagradas de la India. Son animales bien distintos a sus congéneres occidentales porque no están seleccionadas para proporcionar grandes cantidades de leche o engordadas para tener mucha carne que cortar, tal y como sucede por aquí. Desde nuestro punto de vista se podría decir que son animales inútiles y su preservación responde solo a la irracionalidad de la religión correspondiente y ahí está precisamente el error: en el punto de vista.
        Todavía hoy es bastante raro que un agricultor de aquellos lares tenga el suficiente poder adquisitivo para comprar un tractor con el que arar sus tierras. Esa tarea está reservada para la tracción animal, en la que los protagonistas son los bueyes. El problema es que si te comes a todas las vacas no habrá quien engendre a esos bueyes y por ende los campos no se podrán arar. Ahora cuéntale a un montón de ciudadanos hambrientos que no pueden comer vaca porque si lo hacen, su vecino el agricultor se quedará sin fuerza de tiro. Ahí es donde entra en juego la religión y es que muchísima gente a lo largo de nuestra historia ha temido más a la ira del dios correspondiente que al hambre.

        El caso de los cerdos con el islam y el judaísmo no es muy distinto. Resulta que esos simpáticos animales no son muy buenos regulando su temperatura corporal y al igual que para los perros, el clima cálido de oriente medio no es ideal para ellos. ¿Qué sucede entonces? Pues que a los cerdos no les importa revolcarse en sus propios excrementos u orina si necesitan refrescarse y eso genera ciertos problemas de salubridad. Quizás no tanto hoy en día, pero pensemos en aquellos tiempos no tan lejanos cuando todavía no se había descubierto la penicilina. Si esto lo unimos a la escasez a la que obliga un clima que los cerdos no toleran bien, una solución consiste en inventarse algún cuento que convierte a esos animales en seres impuros porque lo han dictaminado Yahveh o Al-lāh y con ello prohibir por completo su consumo.

        Un abrazo!

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  3. A pesar de trabajar (y por lo tanto convivir la mayor parte del día) en un barrio con amplia comunidad musulmana desconocía la mayoría de datos que se exponen en el artículo, muy esclarecedor por su lectura sencilla y directa. Mis gracias, ánimos y respetos a la autora, artículo redondo de principio a fin.

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  4. Me ha gustado el artículo pero creo que te equivocas en la (no) reacción de la regidora respecto a los niños musulmanes.
    Sabes miy bien que hay una corriente de papanatismo brutal por parte de colectivos y partidos que se autodenominan progresistas o de izquierfas y si alguien se sale del guión se le insulta llamándole nazi, fascista, racista, etc… La gente tiene miedo, mucho miedo a pensar diferente y, por supuesto, a que un simpático musulman lo apuñale o lo atropelle.

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    1. Y por ese miedo la regidora no protege a esas niñas? entonces igual tendria que dimitir no? .En que mundo un ayuntamiento puede estar secuestrado por el temor a sus vecinos? no es eso bastante vergonzoso?Losmusuolmanes no vana si atropellando o apuñalando alegremente, ha habido atentados por supuesto, y buena culpa de esos atentados la tienen actitudes como esta.

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      1. Mi mujer fue durante unos años directora en un colegio público . Hace años no había niños de familia musulmana pero a ella le tocó los años en los que empezaron a escolarizar y a menudo a miad de curso. El centro intentó adaptarse a las normas que exigía el departamento de educación pero cada poco tiempo las exigencias iban a más.Pasaron de ser “ofrecer alternativa al cerdo” a “ser permisivos con aquellos padres que pedían que sus hijas fuesen con velo y no tuvieran que asistir a clases o extraescolares que supusieran un choque cultural(baños en piscinas básicamente )”.Incluso el día de Santo Tomas que aquí se suele hacer chorizada en el patio los niños “musulmanes”(qué poco me gusta etiquetar a un niño como cristiano , musulmán… me parece absurdo) tenían otra alternativa y a un profesor o cuidador pendiente de que no comiera cerdo(me pareció increible que los profesores y cuidadores tuvieran que ejercer de guardianes de la fe, ya no solo eran educadores…¡¡¡se convertían en catequistas!!!) Ya no se cómo está el tema, imagino que incluso peor ahora ya hay mucho niños de familia musulmana. La gota que colmó el vaso a mi mujer fue cuando un padre de unos niños recién matriculados (que luego nunca más apareció a recoger a sus hijos ya que eso lo hacía su mujer velada la cual se quedaba a esperar en un tercer plano..) se presentó para decirle que su hija iba a ir con velo y punto.(no fue a ninguna reunión de padres ni nada, solo le interesó ir el primer día a dejar eso claro dando a entender que solo le importa eso). El colegio es público y prácticamente nadie lleva a sus hijos a clase de religión salvo ahora los musulmanes , y es que desde hace un par de años esto va a más porque va una chica joven musulmana que creo que no es nacida aquí (pero como si lo fuera porque habla muy bien castellano y la otra lengua oficial) a dar clases de islam y ya han debido de soltar si se les deja una sala “para rezar” . Cuando empezó esa chica la excusa era poder explicar bien el islam y que no acabaran oyendo los jóvenes mensajes desviados y así impedir la radicalización … y resulta que hemos pasado de pedir una alternativa al cerdo a que se les deje una sala para que los niños recen cuando les toque ,ver velos ,excepción de ciertas actividades,cuidadores guardianes de la fe,profesores sufriendo visitas tensas por parte de padres más preocupados por el islam que por la educación de sus hijos…Rezar, en un colegio, público, unos niños que se pongan a rezar cuando sea la hora de la oración…. a mi me parece acojonante. No porque sea una religión distinta si no porque transforma todo ya que condiciona a todos incluso a los que no profesan esa fe y veo imposible que alguien que nazca dentro de esa “comunidad ” pueda elegir vivir de otra manera. Algo estamos haciendo muy mal porque estamos permitiendo que ese control religioso que ejercen se afinque y se expanda. Otra anécdota que recuerdo fue cuando una chica marroquí nacida aquí se ofreció a visitar el colegio y explicar a los alumnos la vida de los musulmanes y los principios de la religión islámica, que ya había hecho visitas a otros colegios. Que de esa manera los otros niños podrían entender mejor la idiosincrasia de los niños musulmanes. Mi mujer le contestó que tenían niñós de padre africanos, asiáticos y que nunca había hecho falta explicar nada a los niños porque los niños no ven diferencias entre ellos, que eso es cosa de los padres y que no son edades para explicar cosas religiosas a los niños que para eso ya está la clase de religión. Que en su centro no había diferencias educativas entre niños y que de la misma forma que no veía correcto que una monja fuera a explicar las caracteristicas de un niño cristiano tampoco veía bien que fuera una musulmana…e principio ahí quedo pero a nosotros nos pareció una excusa lo de
        “explicar la cultura y religión marroquí” para hacer proselitismo religioso. A lo largo del año nlos padres tienen muchas ocasiones para acudir al centro , acompañar a los niños a ciertas excursiones… como para que los niños se den cuanta y se enriquezcan de las diferencias culturales. A mi modo de ver hay un ansia insaciable de “evangelizar” en el islam, creo que le llaman dawa y no se cortan ni con los niños. Hace años que tenía yo claro que un cura no se iba a acercar a mis hijos a comerles la cabeza y lo mismo con otros religiosos. No diferencian la vida social y la vida religiosa y eso es un problema enorme y de ahí vienen las prohibiciones como por ejemplo en Marruecos que hay pena de carcel o multa si un musulman no cumple con el ramadan… y a la mayoría esas prohibiciones les parecen bien.(muchos ni se han parado a pensarlas creo yo.)
        La educacion publica está fallando , se está convirtiendo en una puerta trasera de los islamistas.(que no será ese el nombre pero para mí son fundamentalistas ).

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  5. Siempre es muy interesante leer las críticas a las religiones dando detalles concretos de quienes las han sufrido. Salvando las obvias distancias entre islam y cristianismo en cosas como la discriminación hacia la mujer, las prohibiciones y penalizaciones arbitrarias o la falta de libertades; yo he vivido ciertas situaciones y comportamientos de diferentes ramas del cristianismo donde todavía se promulgaban ciertos comentarios denigrantes hacia la vestimenta de la mujer (en este caso por parte de otras mujeres) o la prohibición de ciertas comidas.

    Estas cuestiones parecen tan aleatorias en una religión como en otra, pero por desgracia hay cierto tabú en criticar en los mismos términos a religiones diferentes a las tradicionales de un país. Y en el caso de este artículo, el ayunar de forma impuesta, sin atender a las necesidades de cada cuerpo, moviéndose entre un ciclo de carencias y excesos y en una época en la que la temperatura comienza a subir (sólo hablo desde la perspectiva de este país) no parece augurar nada bueno. Para la reflexión hay que estar sereno, y eso no se logra mediante carencias o prohibiciones impuestas. Sólo sirve cuando sale libremente de uno mismo, como tantas otras cosas de las que se espera una mejora personal.

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  6. Adelante damas. Les deseo éxitos y que otras personas oprimidas por las religiones encuentren en estas reflexiones, un alivio para los problemas que afectan al mundo.
    Todos pretenden ser mejores mediante sus religiones, pero sin embargo, los regidores de los infiernos se quedan pequeños a su lado.

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  7. Espero sinceramente que se escuche vuestro mensaje, ya basta de tanto dios aquí y allí, magias negras y tarots, la vida es otra cosa, y estos fanatismos atemorizantes sobran y acobardan a quienes se atreven a mostrarse contrarios al dogma. Animo y escribid, escribid mucho. Por que solo la verdad, el oxigeno de la libertad y la valentia de tener la razón os liberará de un pasado medieval, nada de rebaños, que les jodan a las religiones, a todas, solo nos hacen odiarnos, somos seres humanos, y al machismo musulmán y todas sus variantes denigrantes con y para la mujer espero que algún día, de corazón, termine. Que nunca os tapen, ni la cabeza, ni la boca, y mucho menos el corazón. Un Español.

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  8. Muy bien escrito. Con cabeza, corazón y tripas. Y con toda la fuerza y rebeldía de tu (supongo) juventud. Brava!!

    Por cierto, es curioso cómo se utiliza la religión para oprimir a la gente. Por ejemplo, yo no sé árabe, pero me he mirado el Corán (ley suprema del Islam) entero y sólo he encontrado 4 aleyas que traten directamente del Ramadán. Sura La Vaca, 183, 184 , 185 y 187. Considerando que el Corán tiene más de 6000, me parece algo curioso que se considere (por los jerarcas islámicos) uno de los pilares del Islam. Más cuando, como tú bien dices, Mahoma se refiere a ello como una costumbre a seguir. Bueno, establecida por Dios, claro. Pero como hay mil…

    Además en la 184 (corrígeme si me equivoco) se dice que si “alguien que pueda ayunar, no lo hace, puede compensarlo dando de comer a un pobre”.
    (O sea, alguien que SÍ PUEDE AYUNAR, que no está ni de viaje, ni enfermo ni nada).
    No veas las respuestas exageradas y diferentes que me han dado musulmanes al preguntarles “qué pasa si pudiendo ayunar, rompes el ayuno?” Pero todas apocalípticas y terribles!

    En fin, creo que el Islam original pudo ser una evolución en su momento, pero ha sido demasiado “depredado” por el poder religioso árabe.

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  9. Lamento tu experiencia con el Ramadan. Yo estoy viviendo en un país musulmán y vivo todo lo contrario. Un mes de mas relajación y introversión. Los beneficios del ayuno ya se han demostrado en varios estudios. De hecho yo no soy musulmán y estoy siguiendo el ayuno. Aquí no hay ninguna obligación de seguir el Ramadan, pero esta prohibido comer en público durante las horas de ayuno. Y diría que tampoco lo persiguen sino que van en la dirección de legalizarlo.

    Con esto quiero decir que hay muchas cosas a criticar en todas las religiones, pero precisamente el Ramadan me parece ideologicamente algo a defender y recomendar.

    Por cierto yo si que puedo pensar en mas cosas que agua y comida cuando ayuno, y me parece genial que se dedique este tiempo a dar a los demás, a comprender mejor la sensación de hambre de quien no tiene para comer, y por supuesto a reflexionar sobre nuestro comportamiento social.

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    1. Me gustaría saber qué país musulmán es ese. El único país de mayoría musulmana donde no estáprohibido comer es Turquia, asi que todo lo demás es una obligación si no está permitido comer en la calle eso se llam obligación. Me asombra el orientalismo que desprenden tus palabras. Le llamas ayuno a no beber ni comer durante unas 16 horas y luego hartarte de dulces y comida grasosa? todo muy benefico para el cuerpo. ¿En serio, en que país o mundo vives?

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    2. cuidado victor que esta es una feminazi mora que kiere prohibir el cristianismo jiji, una mora exigiendo a podemos y sociatas ke prohiba el concordato jijiji para darselo a las fulanas como ella jijiji

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  10. ves la feminista dictadora que eres mimunt, el feminismo empodera jijiji si si mis cojones empodera,
    venga los cuentos a marx ese judio que maltrataba a sus esclavas como tu

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